Trapu Zikinak
Aunque se dice que los trapos sucios se lavan en casa, los lavaderos de lo pueblos y sus pedruscos, hoy mudos, ponen de manifiesto otra realidad posible: que estos trapos se limpiaban en la calle, en compañía de vecinos, familiares y amigos; la idea de la intimidad la podemos reconsiderar si sumergimos las manos en esas aguas del pasado.
¿Cómo se limpian las manchas dejadas por la vergüenza?
¿Y los de la violencia?
¿A qué llamamos inmundicia?
¿De qué se puede hablar? ¿Con qué palabras?
La pobreza, la amistad, la injusticia del patrón, el amor, el trabajo y los deseos de futuro dejados por la posguerra van a tomar cuerpo en las mujeres dedicadas a la limpieza. El frío y la suciedad les acompañarán; estos últimos también tienen algo que decir del mundo en que vivimos...
Este espectáculo es un homenaje a los antepasados que actuaron en los lavaderos. A sus sudores y risas, a los auxilios y silencios entre ellos y ellas. Porque fueron, somos.
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Bulegoa





